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Opinión | Soy el primer ministro de España. Por eso Occidente necesita inmigrantes

   

Artículo del presidente del Gobierno de España, publicado hoy en The New York Times
Por Pedro Sánchez
Madrid, 4 de febrero de 2026

En un contexto de envejecimiento demográfico y tensiones migratorias en Occidente, el presidente del Gobierno de España defiende la regularización de personas migrantes como una decisión moral y económica necesaria. España demuestra que una política migratoria inclusiva no solo es compatible con el crecimiento, sino que lo impulsa.

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Imagina que eres el líder de una nación y te enfrentas a un dilema. Aproximadamente medio millón de personas que son cruciales para la vida diaria de todos viven en tu país. Cuidan a padres ancianos, trabajan en pequeñas y grandes empresas y cosechan los alimentos que llegan a nuestra mesa. También forman parte de tu comunidad. Los fines de semana pasean por los parques, van a restaurantes y juegan en el equipo local de fútbol amateur.

Pero hay un elemento crucial que diferencia a este medio millón de personas del resto de quienes viven en tu país: no tienen los documentos legales que les permitan residir en él. Como resultado, no disfrutan de los mismos derechos que los ciudadanos y tampoco pueden cumplir las mismas obligaciones. No pueden acceder a la educación superior, pagar impuestos ni contribuir a la Seguridad Social.

¿Qué debemos hacer con estas personas? Algunos dirigentes han optado por perseguirlas y deportarlas mediante operaciones que son a la vez ilegales y crueles. Mi gobierno ha elegido un camino distinto: una vía rápida y sencilla para regularizar su situación migratoria. El mes pasado, mi gobierno aprobó un decreto que permite que hasta medio millón de inmigrantes indocumentados que viven en España puedan optar a permisos de residencia temporal, bajo determinadas condiciones, que podrán renovarse al cabo de un año.

Lo hemos hecho por dos razones. La primera, y más importante, es moral. España fue durante mucho tiempo una nación de emigrantes. Nuestros abuelos, padres e hijos se trasladaron a Estados Unidos y a otras partes de Europa en busca de un futuro mejor durante las décadas de 1950 y 1960 y tras la crisis financiera de 2008. Ahora las tornas han cambiado. Nuestra economía está en expansión. Extranjeros de todo el mundo se están trasladando a España. Es nuestro deber convertirnos en la sociedad acogedora y tolerante que nuestros propios familiares habrían esperado encontrar al otro lado de las fronteras.

La segunda razón que nos llevó a comprometernos con la regularización es puramente pragmática. Occidente necesita personas. En la actualidad, pocos países occidentales tienen tasas de crecimiento demográfico positivas. Si no aceptan la migración, sufrirán un acusado declive demográfico que les impedirá sostener sus economías y servicios públicos. El producto interior bruto se estancará. Los sistemas públicos de salud y de pensiones se verán gravemente afectados. Ni la inteligencia artificial ni los robots podrán evitar este resultado, al menos a corto o medio plazo. La única forma de prevenir el declive es integrar a los migrantes de la manera más ordenada y eficaz posible.

No será fácil. Lo sabemos. La migración genera oportunidades, pero también grandes desafíos que debemos reconocer y afrontar. Sin embargo, es importante comprender que la mayoría de esos desafíos no tienen que ver con la etnia, la raza, la religión o el idioma de los migrantes. Más bien están impulsados por las mismas fuerzas que afectan a nuestros propios ciudadanos: la pobreza, la desigualdad, los mercados no regulados y las barreras de acceso a la educación y a la atención sanitaria. Debemos centrar nuestros esfuerzos en abordar estos problemas, porque son las verdaderas amenazas para nuestra forma de vida.

Hoy en día, no muchos gobiernos están de acuerdo con regularizar a los migrantes. Pero son más las personas que apoyan esta idea de lo que solemos pensar. El proceso de regularización en marcha en España comenzó como una iniciativa ciudadana respaldada por más de 900 organizaciones no gubernamentales, incluida la Iglesia católica, y cuenta con el apoyo tanto de asociaciones empresariales como de sindicatos. Y, lo que es más importante, cuenta con el respaldo de la ciudadanía: casi dos de cada tres españoles consideran que la migración representa una oportunidad o una necesidad para nuestro país, según una encuesta reciente.

Los líderes de estilo MAGA pueden afirmar que nuestro país no puede asumir la llegada de tantos migrantes, que se trata de una decisión suicida, el acto desesperado de un país en decadencia. No se dejen engañar. España está en auge. Durante tres años consecutivos, hemos sido la economía de mayor crecimiento entre los grandes países de Europa. Hemos creado casi uno de cada tres nuevos empleos en toda la Unión Europea y la tasa de desempleo ha caído por debajo del 10 % por primera vez en casi dos décadas. El poder adquisitivo de los trabajadores también ha aumentado y los niveles de pobreza y desigualdad han descendido a sus cifras más bajas desde 2008.

Esta prosperidad es fruto del esfuerzo de la ciudadanía española, del trabajo colectivo de la Unión Europea y de una agenda inclusiva que considera a los migrantes socios necesarios.

Lo que funciona para nosotros puede funcionar para otros. Ha llegado el momento de que los líderes hablen con claridad a sus ciudadanos sobre el dilema al que todos nos enfrentamos. Como naciones occidentales, debemos elegir entre convertirnos en sociedades cerradas y empobrecidas o en sociedades abiertas y prósperas. Crecimiento o retroceso: esas son las dos opciones que tenemos ante nosotros. Y cuando hablo de crecimiento no me refiero solo al progreso material, sino también a nuestro desarrollo espiritual.

Los gobiernos pueden asumir el pensamiento de suma cero de la extrema derecha y replegarse hacia el aislamiento, la escasez, el egoísmo y el declive. O pueden aprovechar las mismas fuerzas que, no sin dificultades, han permitido que nuestras sociedades prosperen durante siglos.

Para mí, la elección es clara. Y por el bien de nuestra prosperidad y de la dignidad humana, espero que muchos otros sigan el mismo camino.

Pedro Sánchez es el presidente del Gobierno de España.

gentes y mirantes por las calles de España
Juan Medina de Reuters en el NYT


Publicat per Àgora CT. Col·lectiu Cultural sense ànim de lucre per a promoure idees progressistes Pots deixar un comentari: Manifestant la teua opinió, sense censura, però cuida la forma en què tractes a les persones. Procura evitar el nom anònim perque no facilita el debat, ni la comunicació. Escriure el comentari vol dir aceptar les normes. Gràcies

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