Periodisme local i global amb mirada valenciana, plural i compromesa amb els drets humans.
Sant Antoni, L'Eliana, Bétera, Riba-roja, Pobla de Vallbona, Serra, Benaguasil, Benissanó, Olocau, Llíria, Gàtova, Nàquera, Vilamarxant, Casinos, Marines, Loriguilla, Los Serranos, Paterna

San Antonio cierra sus fiestas sin emoción, sin cultura y sin proyecto colectivo

✉️ Enviar per correu


#SanAntonioDeBenagéber #Fiestas2025 #PolíticaLocal

Las fiestas patronales de San Antonio de Benagéber vuelven a mostrar su cara más predecible: actos sin alma, asistencia limitada y una gestión centrada más en la visibilidad política que en la vida cultural del municipio.

San Antonio de Benagéber ha cerrado sus fiestas como las empezó: sin pena ni gloria. Nada nuevo, nada distinto, nada que llame a participar a quien no esté ya emocionalmente vinculado al pueblo por su nacimiento en Benagéber o a los partidos que gobiernan —o que quieren gobernar—. Lo que se ha vivido este año no ha sido una celebración colectiva, sino un calendario de actos diseñado para cumplir, gastar y dejarse ver.

Porque a las fiestas acuden los de siempre. Los que arrastran historia familiar, raíces en el pantano, esa memoria heredada que les conecta con las tradiciones. Y por otro lado, los muy cafeteros: los afines a partidos, los cargos en busca de proyección interna, y los fieles que se reparten entre el poder local y quienes lo apoyan desde fuera.

Esto no es una opinión: es lo que se ve. No hay apuesta cultural, ni lúdica, ni musical que invite a la comunidad a reencontrarse o a generar algo nuevo. Se cumple el programa, sí. Se gasta —más de 70.000 euros este año en fiestas—, sí. Pero con una finalidad clara: escenificar fuerza política (ver al final de las fotos el video del partido que teóricamente organiza las fiestas) aquí click). La procesión, algún que otro acto con aroma antiguo, y lo justo para que los partidos puedan agrupar filas, saludar a algún dirigente de fuera, y mostrar una imagen de “aquí estamos”.

O dicho de otra forma: postureo hacia dentro y hacia fuera.

Y mientras tanto, la comparación inevitable: el exceso de propuesta cultural de L’Eliana no solo contrasta con lo que falta en San Antonio, sino que lo deja aún más al descubierto. Porque la pobreza cultural no está en su gente —que tiene ganas, ideas y memoria—, sino en una dirección política que no tiene ni rumbo ni voluntad de fomentar nada.

Así que, cumplido el guion, quedan unos 30.000 euros para el resto del año. Pero la sensación general es de derrota. Porque incluso quienes piensan que han ganado algo, han perdido. Las fiestas no han dejado huella. El municipio sigue desconectado, cada cual a lo suyo, sin un proyecto municipal que convoque, que una o que emocione.

Y ahora, vuelta a lo cotidiano. A ver a quién se le echa la culpa de que no tengamos Centro de Salud. Porque sí, estaba previsto para esta legislatura. Pero los pactos ciegos —o tuertos, según se mire— han dejado a San Antonio en un desgobierno peculiar: nada se cae del todo, pero nada avanza. Todo funciona con alfileres. Que no llueva demasiado, que no llegue otra ola de calor, que el agua no dé más problemas, y que lo que iba a ser la Casa de la Cultura no se convierta en un pozo sin fondo del futuro  multiusos en que ahora se promete convertirla. Para qué más, la cultura siempre lleva demasiado gasto inútil!.

Feliz final de agosto. Y fiestas 2025, como siempre, en San Antonio.

— Redacción Crònica

JC

                Fotos Ayuntamiento de San Antonio


   









aquí el espectáculo: la presentación de Ignacio Gil Lázaro, exdiputado de AP, del PP y ahora activo de VOX