¡Ay, Señor! Supongamos que son dos botarates, con poco juicio y que obran precipitadamente y sin reflexión. A nadie se le ocurre ir a la capital misma del Reino y montar, como titiriteros que son, una obra satírica dentro del Festival organizado por el Ayuntamiento comandado actualmente por ese remedo de la Bruja Avería de otrora, Manuela Carmena. Y para colmo, aparece uno de sus muñecos con un cartel que lleva escrito "Gora ALKA-ETA", que ensalza, no a un conocido medicamento efervescente, sino a la mismísima banda terrorista vasca, que en 2011 anunció y desde entonces cumple "el cese definitivo de la actividad armada".


No es terrorismo esquilmar el dinero del pueblo mediante corrupciones ciclópeas activas y pasivas, ni dejar a familias enteras en la calle por desahucios perpetrados por Bancos y Cajas rescatados con el dinero de todos, incluidos los desahuciados. No es terrorismo destruir impunemente discos duros que contienen información decisiva en una causa judicial, ni que haya más de trece millones y medio españoles pobres y en riesgo de exclusión, a la vez que se propaga que España esta en plena –dicen- recuperación económica y creación de empleos (no puestos de trabajo, que no es lo mismo). No es terrorismo que, tal como denuncian seis organizaciones de Derechos Humanos y contra la tortura, tras treinta años de democracia sea "frecuente" la tortura en España, a pesar del silencio generalizado sobre el tema y que aún sea tabú en no pocos medios de comunicación. El terrorismo de Estado existente en el mundo se llama hoy guerra preventiva y defensa de la democracia. Terrorismo es solo el de los terroristas: AlQaeda, ISIS, ETA, los titiriteros del barrio de Tetuán y la Concejala de Cultura del Ayuntamiento de Madrid, Celia Mayer, por cooperar en el enaltecimiento de lo que no debe.

No hace mucho tiempo, en el municipio madrileño de Qijorna, el ayuntamiento, con su alcaldesa del PP a la cabeza, organizó en la única escuela pública del pueblo un acto de exaltación franquista y nazi, con cruces gamadas, insignias de las SS, pósteres y efigies de Franco y José Antonio, amén de otros muchos "souvenirs" franquistas y nazis. Pues bien, Mercedes García, la mencionada alcaldesa, no solo no dimitió o fue cesada, sino que pidió públicamente que dimitiera la oposición por "el daño irreparable" que habían causado al pueblo dando a conocer los hechos. Muy comprensible, claro, porque el enaltecimiento del franquismo y del nazismo no es terrorismo. Al fin y al cabo, líbreme Dios siquiera de pensar que la ex alcaldesa (ya no lo es tras las últimas elecciones locales por las malas artes de grupos masones y comunistas compinchados contra España) tiene poco juicio y obra precipitadamente y sin reflexión. ¡Todo lo contrario!¡Y los titiriteros, a chirona!
Antonio Aramayona es profesor de Ética y Filosofia
* Crónica agradece al autor poder compartir sus opiniones con nuestros lectores
Cap comentari :